Elaboró: Dra. Perla Carrillo González y Dra. Julia Zuarth Vázquez
Los suplementos nutricionales son productos diseñados para complementar la dieta y aportar nutrientes que pueden faltar en la alimentación diaria. Es importante comprender qué son, cuándo pueden ser útiles y qué riesgos conlleva tomarlos sin necesidad o sin supervisión profesional.
¿Qué son los suplementos?
Definición
Los suplementos son productos que contienen vitaminas, minerales, aminoácidos, hierbas u otros ingredientes destinados a aportar nutrientes adicionales a la dieta.
Formas comunes
Se pueden encontrar en diversas presentaciones, como pastillas, cápsulas, líquidos o polvos.
Objetivo
Su función es complementar la alimentación, no sustituirla. Están diseñados para cubrir deficiencias nutricionales o para apoyar ciertas funciones del organismo.
¿Cuándo son necesarios?
Deficiencias Nutricionales
Cuando la dieta diaria no proporciona la cantidad adecuada de ciertos nutrientes (por ejemplo, deficiencia de vitamina D, hierro o calcio) y se ha confirmado mediante estudios o análisis clínicos.
Situaciones especiales:
- Embarazo y lactancia: Algunas mujeres requieren suplementos específicos (como ácido fólico) para cubrir las necesidades aumentadas durante estas etapas.
- Enfermedades crónicas: Personas con condiciones que alteran la absorción de nutrientes (como la enfermedad celíaca o ciertos trastornos gastrointestinales) pueden necesitar suplementos.
- Dietas restrictivas: Individuos que siguen regímenes alimenticios muy limitados (por ejemplo, dietas veganas sin planificación) podrían requerir ciertos suplementos para evitar deficiencias.
Recomendación médica
Es fundamental que la decisión de iniciar cualquier suplemento sea tomada junto a un profesional de la salud, quien evaluará la situación particular y determinará si es necesaria una suplementación.
Posibles daños de tomar suplementos innecesariamente
Sobredosis y toxicidad
Tomar cantidades excesivas de vitaminas o minerales puede provocar toxicidad. Por ejemplo, el exceso de vitamina A puede causar daño hepático, y niveles altos de hierro pueden dañar órganos vitales.
Interacciones medicamentosas
Algunos suplementos pueden interferir con medicamentos recetados, reduciendo su eficacia o incrementando el riesgo de efectos adversos.
Efectos secundarios
Incluso en dosis recomendadas, algunas personas pueden experimentar efectos secundarios como malestar gastrointestinal, náuseas o reacciones alérgicas.
Contaminación y adulteración
Es importante tener en cuenta que algunos suplementos, especialmente aquellos que no cuentan con una regulación estricta, pueden contener sustancias ocultas no declaradas en la etiqueta. Entre estas sustancias se encuentran, por ejemplo, glucocorticoides (cortisol o “cortisona”), que pueden tener efectos adversos significativos en la salud.
Falsa sensación de seguridad
Utilizar suplementos sin evidencia de deficiencia puede llevar a descuidar otros aspectos importantes de la salud, como una alimentación equilibrada y hábitos de vida saludables.
Costos innecesarios
Consumir suplementos sin necesidad puede representar un gasto económico sin un beneficio real para la salud.
Cortisol y suplementos
¿Qué es el cortisol y que función tiene?
Es una hormona esteroidea producida en la corteza de las glándulas suprarrenales, ubicadas justo encima de cada riñón.
Conocida popularmente como “la hormona del estrés”, aumenta sus niveles en situaciones difíciles como enfermedades, infecciones, lesiones o estrés emocional.
Cumple funciones esenciales como la regulación del metabolismo y la modulación del sistema inmune, siguiendo un ritmo de sueño-vigilia regulado por una región en el cerebro conocida como hipotálamo.
En las redes sociales y otros medios se promocionan numerosos suplementos que supuestamente reducen el dolor articular o que regulan los niveles de cortisol, entre los que destacan:
- Adaptógenos: Ashwagandha, Rhodiola rosea y diferentes tipos de ginseng.
- Otros compuestos: L-teanina, glicina y fosfatidilserina.
- Minerales y vitaminas: Magnesio, vitamina C, omega-3 (EPA y DHA), vitamina D, selenio.
¿Cuáles con los riesgos de tomar innecesariamente derivados del cortisol (“cortisona”)?
Es importante recalcar que el propio cuerpo posee mecanismos reguladores del cortisol. La suplementación para modificar sus niveles no es necesaria en individuos sanos.
Se han detectado productos “naturistas” o a base de plantas, como el ajo negro, que contienen glucocorticoides no declarados y pueden ocasionar efectos secundarios graves (diabetes, hipertensión, alteraciones en el colesterol y triglicéridos, osteoporosis, infecciones oportunistas, entre otros).
Una alteración verdadera en los niveles de cortisol se conoce como síndrome de Cushing, que debe ser diagnosticada y tratada por un endocrinólogo. Puede ser originada por el consumo excesivo de glucocorticoides, como la dexametasona, prednisona, betametasona, entre otros, que puede estar oculta en algunos suplementos, o por el exceso de producción de esta hormona por algún tumor en las glándulas suprarrenales o hipófisis.
Recomendaciones generales
Consulta profesional
Antes de iniciar cualquier suplementación, es esencial consultar a un médico o nutriólogo, quien evaluará tus necesidades individuales basándose en estudios y antecedentes personales.
Dieta equilibrada
La alimentación variada y balanceada es la mejor fuente de nutrientes. Los suplementos deben ser considerados solo cuando existen deficiencias confirmadas.
Verificar la calidad del producto
Asegúrate de adquirir suplementos de marcas reconocidas y que cuenten con la certificación de entidades reguladoras, ya que esto reduce el riesgo de consumir productos adulterados.
Seguir las indicaciones
Respeta las dosis recomendadas y sigue las indicaciones del profesional de salud. El uso inadecuado de suplementos puede causar más daño que beneficio.
Informarse bien
Evitar la automedicación y desconfiar de los “productos milagro” que se promocionan en redes sociales. Busca información confiable y evita la automedicación. La industria de los suplementos es amplia, y no todos los productos tienen respaldo científico sólido.
Conclusión
Los suplementos nutricionales pueden ser herramientas útiles para corregir deficiencias específicas, pero su uso debe ser cuidadosamente evaluado y supervisado por un profesional de la salud. Consumir suplementos de manera innecesaria o adquirir productos de dudosa procedencia no solo puede generar riesgos para la salud, como toxicidad, interacciones o efectos secundarios, sino que también puede llevar a interacciones negativas con otros tratamientos y a un uso ineficiente de recursos económicos.
Este documento busca orientar de manera clara y sencilla, resaltando la importancia de la consulta médica, la calidad de los productos y la base en una dieta equilibrada para mantener una buena salud.
Este material es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Para dudas o situaciones particulares, se recomienda acudir a un especialista.
REFERENCIAS:
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